Voy por la vida
con mi pasado a cuestas
cual una red de pesca
atada de mis hombros
y mis piernas…
Quiero dejarla atrás,
desprenderla,
pero, al fin, no la dejo…
ni me deja.
En ella arrastro
como un tesoro extraño,
momentos, recuerdos y resabios,
desilusiones a granel, dolores varios,
las mentiras que dije
Y me dijeron.
Promesas rotas, sueños incumplidos,
amores,
desamores
y amoríos…
Al peso del dolor
para ser justo
debo restar el que dejé a mi paso,
y si bien dudo del balance,
no he de negar
que no poco he derramado…
Pero sin dudas
el lastre más amargo
es la culpa que me sigue a cada paso
exigiendo su tributo de vergüenzas,
de temor, de rencores y de llanto.
Y me exige con gesto de tirano
que me disculpe
con los damnificados,
llena mi oído cada día de reproches;
sé que tiene razón
mas no lo hago…
Pero no es orgullo ni vergüenza
lo que me impide aceptar ese reclamo,
sino mi derecho inalienable
a no merecer ser perdonado…
Voy por la vida
con mi pasado a cuestas
como una red de pesca…
Quiero dejarla atrás y liberarme
pero, al fin, no la dejo…
ni me deja…
Diego Castilla

Publicar un comentario