poemas
edifiqué, palmo a palmo, mi muralla.
Elegí el cofre más seguro
y en el rincón más oscuro
escondí mi corazón
para que no lo hallaran.
Después tejí
la mejor de las corazas
con rencores, con miedos y con rabia.
Me hice un escudo
forjado de tristezas
de reproches y desesperanza...
Elegí mis armas con cuidado
sabía con certeza
que cada día sería una batalla.
Jamás imaginé
que para mi derrota
bastara tu mirada...
Miré tus ojosllenos de luz y de confianza
y para siempre
quedé prendado de ellos,
supe que jamás me alejaría
de tu andar vacilante
y de tus sueños.
Cuando tu mano
se perdió en la mía
me sentí un gigante indestructible...
para caer vencido sin remedio
ante tu primer llanto
o tu sonrisa.
se perdió en la mía
me sentí un gigante indestructible...
para caer vencido sin remedio
ante tu primer llanto
o tu sonrisa.
Quisiera cobijarte entre mis brazos,
defenderte de lo duro de la vida,
pero debes volar,
dejar tu huella,
yo estaré siempre ahí
por si tropiezas,
hijo mío...
defenderte de lo duro de la vida,
pero debes volar,
dejar tu huella,
yo estaré siempre ahí
por si tropiezas,
hijo mío...
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